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Herramienta gratuita · imprimible

Planificador semanal

Tres prioridades, un no negociable diario, los siete días y la revisión del viernes en la misma hoja. Llénalo en pantalla y llévatelo impreso, o imprímelo en blanco y hazlo a mano. La hoja es esta misma página: no hay PDF que descargar ni archivo que se quede viejo.

Tu semana

Lo que escribes se guarda solo en este navegador, separado por semana. No hay cuenta, no se pide correo y nada sale de tu dispositivo.

Cómo llenarlo

Empieza por arriba y en ese orden. Las tres prioridades son de la semana entera, no del lunes: lo que si se hace, la semana valió. Cuesta bajar de diez a tres, y ese recorte es el trabajo de planificar. Lo demás no desaparece; simplemente deja de competir por el mismo lugar.

El no negociable diario es una sola cosa pequeña que se repite los siete días: diez minutos de lectura, la caminata, el ejercicio mínimo. No es una cuarta prioridad, es la que sostiene el resto cuando la semana se descompone.

Después, cada día lleva lo principal —una sola cosa, la que si sale, el día cuenta— y dos renglones secundarios con casilla. Si te dan ganas de meter cinco cosas en un día, es señal de que el plan no cabe en la semana.

Llénalo antes de que empiece la semana

El domingo por la tarde, o el viernes al cerrar. Diez minutos entonces valen más que media hora el lunes, porque el lunes ya llegas con lo urgente de otras personas encima y planificas a la defensiva.

Y no lo dejes escrito y olvidado: míralo una vez al día, treinta segundos, antes de abrir el correo. Un plan que no se relee es una lista de buenas intenciones con fecha.

La regla del viernes

Antes de cerrar la semana, tacha lo que se hizo y mira lo que no. Si algo lleva tres semanas mudándose de hoja, no es una tarea pendiente: o no importa y se borra, o es un proyecto disfrazado de tarea y hay que partirlo. Las dos salidas sirven; arrastrarlo una cuarta semana, no.

La revisión va en la misma hoja

Abajo del planificador hay tres campos para el viernes: qué sí salió, qué se atoró y el cambio para la semana que entra. Uno solo, concreto — si escribes cinco cambios no vas a hacer ninguno.

Están ahí y no en una página aparte por una razón práctica: la revisión que vive en otro sitio se convierte en algo que se hace "cuando haya tiempo", y no lo hay. Al estar en la hoja que ya tienes delante, revisar cuesta tres minutos y ocurre.

Es la parte que más se salta y la que más rinde. Planificar sin revisar es repetir el mismo error con distinta letra: llenas la hoja el domingo, se cae el miércoles, y el domingo siguiente vuelves a poner exactamente lo mismo sin haberte preguntado por qué se cayó.

Papel o pantalla

Las dos funcionan y la elección es de gustos, no de método. En pantalla se corrige fácil y no se pierde. En papel, pegado donde lo veas, cuesta más ignorarlo — que es justo el problema de los planes digitales: viven en una pestaña cerrada.

Por eso esta herramienta hace las dos cosas con la misma hoja. Si le das a imprimir sin escribir nada, salen los renglones vacíos para llenarlos a mano. Si lo llenas primero, se imprime tal como lo dejaste. Al imprimir se quitan el menú, el pie y estos textos, y la hoja se invierte a negro sobre blanco.

Si quieres el método completo detrás de esto, está en la guía de cómo planificar tu semana. Y para sostener el no negociable día a día, el rastreador de hábitos lleva la cuenta de la cadena.

Preguntas frecuentes

¿Puedo imprimirlo en blanco?

Sí. Sin escribir nada, al imprimir salen los renglones vacíos para llenarlos a mano. Y si lo llenas en pantalla, se imprime tal como lo dejaste.

¿Por qué solo tres prioridades?

Porque una lista de quince cosas no es un plan. Tres obliga a decidir qué importa de verdad, que es el trabajo real de planificar.

¿Se guarda lo que escribo?

Sí, en tu navegador y separado por semana, así que cambiar de semana no pisa lo anterior. Se conservan las doce más recientes y nada viaja a un servidor.

¿Sale en una sola hoja?

Sí, cabe en una hoja vertical tamaño carta o A4. Al imprimir se quitan el menú, el pie y los textos, y se invierte a negro sobre blanco.

¿Cuándo conviene llenarlo?

Antes de que empiece la semana. Diez minutos el domingo evitan improvisar el lunes, que es cuando se cuela lo urgente de otros.

¿Hay plantilla de revisión semanal aparte?

No, y es a propósito: está integrada abajo del planificador. Una revisión que vive en otra página se hace "cuando haya tiempo", y no lo hay. Aquí la tienes en la misma hoja que ya estás mirando.

Siguiente paso

La hoja ordena la semana. El hábito la sostiene.